Apastepeque vibra en honor a su santo patrón: Santiago Apóstol

Con música, pólvora, desfiles, misa solemne y la ferviente mayordomía, Apastepeque celebra sus coloridos festejos patronales. Es una tradición que une fe, tradición y alegría.

Por Osmín Monge Jul 17, 2025- 04:34

El distrito de Apastepeque, en San Vicente Norte, se transforma cada julio en un escenario vibrante de tradición, fe y alegría popular. Los festejos patronales en honor a Santiago Apóstol son el acontecimiento más esperado del año, donde se mezcla lo religioso y lo festivo para crear una experiencia única que convoca a locales y extranjeros por igual.

Las fiestas, que comenzaron ayer y culminarán el 25 de julio, tienen un sabor particular en esta población. Aquí se honra al santo patrón, enfatizando su carácter de intercesor, protector y guía espiritual de la comunidad apastepecana que históricamente lo ha venerado.

Uno de los aspectos más destacados de estas celebraciones es su mayordomía. Se trata de un compromiso religioso y comunitario que asume una familia, que durante dos o más años se encarga de organizar varias de las actividades religiosas y tradicionales en honor al patrón Santiago, así como también de resguardar su imagen y la de su acompañante: San Alejo.

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En esta ocasión, es la familia Hernández Molina (liderada por los esposos Alfredo y Lili) la encargada de la mayordomía. Ese cargo, que durará dos años, se lo designó el párroco Emilio Rivas y una comitiva especial.

Santiago Apostol, fiestas Apastepeque
Feligreses de San Ramón, Cuscatlán, visitan la imagen de Santiago Apóstol en la mayordomía. | Foto: EDH / EMERSON DEL CID

Esta mayordomía también es la responsable de cuidar los cientos de trajes y el calzado que han lucido las figuras de Santiago Apóstol y San Alejo a lo largo de varias décadas. Y es que muchos feligreses, como muestra de gratitud por favores recibidos, regalan prendan hechas a la medida para que las usen las antiguas imágenes en diferentes actividades.

Vale mencionar que toda la ropa y el calzado (incluyendo zapatos de cuero, tenis y botines) están guardados en varios armarios y estantes.

"El párroco nos pidió que sirviéramos por dos años. El patrono (la imagen) nos lo entregaron el 24 de agosto del año pasado, ya para que le celebráramos en las fiestas de 2025", comentó don Alfredo Hernández, mayordomo. "Tuvimos que hablar con toda la familia para poder aceptar. Teníamos que estar todos de acuerdo, porque es una gran responsabilidad. Y es que hay mucho trabajo que hacer", agregó.

Según don Alfredo, la centenaria imagen de Santiago es lo más preciado de Apastepeque, es el tesoro de la localidad y por lo tanto hay que cuidarla. Para lograr ese cometido, la mayordomía ha instalado cámaras de vigilancia en la vivienda ubicada en al barrio Calvario donde se resguarda la figura.

Y esa es la imagen que cientos de personas visitan y le rezan como muestra de agradecimiento y respeto.

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La mayordomía no es solo un cargo honorífico, implica responsabilidad, logística y recursos. Los mayordomos se esmeran por organizar eventos, coordinar las procesiones y, en muchos casos, financiar parte de las festividades. Su labor es muestra del profundo respeto que se tiene por Santiago Apóstol y del espíritu colaborativo que aún define a los pueblos del interior salvadoreño.

"La Demanda"

Uno de los eventos tradicionales en el que está inmiscuida la mayordomía es "La Demanda", que se realiza cada primer domingo de julio. Esta celebración comienza en la madrugada con una solemne misa y culmina a la medianoche. Durante casi 24 horas las imágenes de Santiago Apóstol y San Alejo recorren todas las calles y avenidas y visitan la mayoría de viviendas de católicos de la localidad. En los hogares, sus habitantes entregan una ofrenda monetaria.

Una peculiaridad de "La Demanda" es que quienes cargan —a toda prisa— en el anda a las figuras religiosas son jóvenes; también llama mucho la atención los millares de cohetes de vara que se hacen explotar todo el día. A los encargados de lanzar los cohetes de vara se les conoce como "artilleros".

Santiago Apostol Apastepeque
"Artillero" lanzando cohetes de vara durante el evento tradicional denominado "La Demanda". | Foto: EDH / EFE

Otro dato curioso de esta tradición es que a las imágenes del santo patrón y su acompañante se le hacen varios cambios de vestimenta; este año fueron nueve atuendos diferentes los que lucieron.

En esta ocasión, en el día de "La Demanda", la mayordomía también se encargó de preparar y regalar mil platos de comida a todos los parroquianos.

Esta tradición busca acercar la fe a toda la comunidad y reforzar la identidad compartida de los apastepecanos.

El día grande: fe y tradición

Todos los años, del 16 al 24 de julio, las directivas de barrios y organizaciones celebran con desfiles, carrozas, bailes y quemas de pólvora. Sin embargo, la procesión es el momento más esperado de cada noche.

El "carrito" con la imagen de los santos recorre las principales calles de la ciudad, entre cohetes de vara, música y el fervor de la multitud. Es una experiencia sensorial poderosa: el olor de la pólvora, el sonido de los cohetes y los himnos religiosos crean una atmósfera de intensa espiritualidad popular.

Santiago Apostol Apastepeque
"La Demanda" es una de las tradiciones que se mantienen vivas en Apastepeque. | Foto: EDH / EFE

El 25 de julio es la jornada culminante, con la celebración de una misa solemne en la parroquia, la cual este 2025 celebra 250 años de fundada. El templo, decorado con flores, se llena de feligreses. Es habitual la presencia de sacerdotes invitados y coros que acompañan la liturgia con música sacra.

Colorido popular y actividades culturales

Si bien la parte religiosa es el eje de la celebración, los festejos patronales de Apastepeque también son una gran feria popular. Durante varios días, el parque central y las calles aledañas se llenan de puestos de comida típica —pupusas, riguas, tamales, elotes locos, atol, etc.—, juegos mecánicos, música en vivo y actividades para toda la familia.

Sin duda entre los momentos más característicos están los desfiles, donde participan bandas, cachiporristas y carros alegóricos.

Ninguna fiesta patronal salvadoreña está completa sin la pólvora, y Apastepeque no es la excepción.

Los tradicionales toritos pintos, fuegos artificiales y cohetes de vara iluminan las noches festivas, creando un espectáculo que encanta a niños y adultos. Sin embargo, las autoridades locales suelen advertir sobre el manejo seguro de la pólvora para evitar accidentes, en un esfuerzo por equilibrar tradición y seguridad.

Tradición viva y comunidad unida

Más allá de los eventos puntuales, los festejos patronales en honor a Santiago Apóstol son una manifestación de identidad comunitaria. Son días en que las familias se reúnen, los migrantes retornan para reencontrarse con sus raíces y los vecinos trabajan juntos para que todo salga bien.

En Apastepeque, la organización de las fiestas no es solo tarea de la alcaldía o del comité de festejos: se involucran la parroquia, centros escolares, empresas locales y, sobre todo, la gente común, que aporta tiempo, ideas y recursos. Es esa participación amplia la que mantiene viva la tradición.

Santiago Apostol, fiestas Apastepeque
Este año la parroquia Santiago Apóstol de Apastepeque cumple 250 años. | Foto: EDH / EMERSON DEL CID

Para muchos, estas fiestas son una forma de transmitir valores de solidaridad, respeto por la fe y orgullo por la historia local. Y aunque han evolucionado para incluir elementos modernos, aún conservan su esencia: rendir homenaje a Santiago Apóstol y fortalecer el lazo entre los apastepecanos.

Así, cada julio, este distrito de San Vicente Norte confirma que sus fiestas patronales son mucho más que un evento del calendario: son un legado vivo que une generaciones en torno a la fe, la cultura y la alegría compartida.

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