Julio Yúdice, el corazón detrás de la Tenchis, es la risa que une a El Salvador
Julio Yúdice ha marcado generaciones con personajes que son parte del ADN salvadoreño, como la querida Tenchis.
Ago 26, 2025- 09:07
En El Salvador, la risa ha sido muchas veces refugio, compañía y hasta medicina. Y si hablamos de humor que ha marcado época, el nombre de Julio Yúdice aparece con letras grandes y coloridas. Antes de que “ Tenchis Céliber” hiciera reír a medio país, Julio era jefe de cabina y lanzaba chistes entre maletas y turbulencias.
¡Quién diría que aquellos vuelos serían la pista de despegue de una carrera inolvidable!
“Tenchis Céliber nació por accidente y terminó siendo patrimonio sentimental de tres generaciones”
Corría 1987 cuando Yúdice tomó una decisión que cambiaría su vida: dejó los cielos por los sets de televisión. El riesgo valió la pena. En un ensayo improvisado, donde cubría a un colega ausente, emergieron dos figuras que se robarían el corazón de El Salvador: la pícara Tenchis Céliber y la irónica Doña Tula Altacasa.

La Tenchis Céliber es mucho más que un personaje, es una figura reconocible para miles de salvadoreños que han reído y se han visto reflejados en su forma de hablar, de caminar y de enfrentar la vida. Representa a la mujer trabajadora, esa que se levanta temprano para preparar pupusas, atender a su familia y, además, lidiar con un marido difícil como Anacleto: infiel, borracho y desobligado. Pero ella no se victimiza, más bien lo enfrenta con sarcasmo, sabiduría popular y una lengua afilada.
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La Tenchis también tiene una función de consejera del barrio. Habla con sus vecinos, comenta lo que pasa en su comunidad, y con frecuencia ofrece soluciones con un tono directo, sin filtros, pero con una chispa que conecta con el público. Su léxico está lleno de frases que han trascendido la pantalla: “agraciado”, “éla”, “seya que”, entre muchas otras, que ya son parte del habla popular salvadoreña.
En el otro extremo del espectro está la Niña Tula, un personaje que encarna a la mujer de la alta sociedad salvadoreña. A través de ella, Julio Yúdice parodia los modales refinados, el habla afectada y las preocupaciones de la alta clase que muchas veces se sienten ajenas a la mayoría. La Niña Tula es exageradamente elegante, vive en su burbuja de privilegios y suele estar desconectada de las realidades más comunes, lo que genera un contraste cómico muy efectivo.
Este personaje permite explorar temas como el clasismo, la superficialidad y los absurdos de la élite local. Con ella, Yúdice se burla (con inteligencia) de las apariencias, los anglicismos innecesarios y los aires de superioridad, presentando una crítica humorística sin perder la ligereza del entretenimiento.
La versatilidad de Yúdice se evidencia en su capacidad de pasar del lenguaje popular y corporalidad desenvuelta de la Tenchis, a los gestos refinados y el tono sobreactuado de la Niña Tula. Son polos opuestos en estilo, pero ambos igual de efectivos para conectar con el público desde el humor y la observación social.
Ambas rompieron moldes. Conectaron con chicos, grandes, abuelas, jóvenes y hasta con quienes estaban lejos del país. Con pelucas, acentos y una chispa única, Julio creó personajes que trascendieron la pantalla y se volvieron parte de nuestras charlas, nuestras fiestas y nuestros recuerdos.
Pero no se quedó ahí. Su humor viajó por escuelas, ferias, plazas y hasta asilos. Donde lo invitaban, él llegaba con su maleta, sus libretos y esa energía que no se compra. Para él, hacer reír también es servir.
En 2023, tras más de 30 años en televisión, anunció su retiro de ese formato. Pero si pensabas que eso era un adiós, te equivocaste. Se reinventó como creador digital con su canal “De izote y torogoz” y comenzó giras por Estados Unidos y Centroamérica. Un video viral suyo durmiendo tras un show, agotado pero feliz, conmovió a sus seguidores. Detrás de cada risa hay esfuerzo, y Julio lo sabe bien.
Premios, cine y una carrera que no se detiene
Y llegó el cine. En 2024, fue elegido como protagonista de “La balada de Hortensia”, una película dirigida por Arturo Menéndez, coproducida con Premiere Entertainment Group.

La popularidad de La Tenchis Céliber dio un nuevo paso en la carrera del actor salvadoreño Julio Yúdice, quien protagoniza una cinta que mezcla comedia, realismo y drama con una historia inesperada: la de Álex Fernández, un comediante narcisista que, tras un accidente automovilístico, despierta en el cuerpo de una mujer y ve su vida transformada por completo. Esta peculiar historia, que se desarrolla en un pequeño pueblo centroamericano, aborda temas universales como la identidad, la esperanza y la lucha cotidiana, utilizando una fórmula que combina melancolía y humor, estilo característico del director Arturo Menéndez.
Esta producción batio récords de taquilla en El Salvador, además, de llegar a más de 150 salas de cine en Estados Unidos. La cinta destaca por las actuaciones del cubano Francisco Gatorno, cuya interpretación fue reconocida por su madurez y profundidad, y la dominicana Helena Hano, quien completa el elenco. Esta producción salvadoreña no solo entretiene, sino que también refleja con sensibilidad los contrastes sociales y emocionales que definen muchas realidades en Centroamérica.
Y en 2025, sorprendió con un nuevo proyecto: “Mojados en Navidad”, donde combinará su estilo clásico con el humor millennial de creadores como Diego Vlogs. Promete risas, cameos nostálgicos y un montón de corazón.
¿Lo mejor? Su esencia sigue intacta. En el programa “Los Pericos” reveló entre carcajadas que, en giras largas, usa pañales desechables para evitar contratiempos. “¡Me vale riata que la gente sepa… yo uso pamper!”, dijo sin filtros. Esa naturalidad es parte de su magia.
En abril de 2025, fue homenajeado en los Premios Actitud en Los Ángeles por su impacto en la comedia centroamericana. Y posó, orgulloso, junto a otros talentos salvadoreños que brillan fuera del país.
Julio Yúdice no solo ha hecho reír, ha acompañado a un país entero en sus momentos buenos y difíciles. Con Tenchis, Doña Tula y una maleta cargada de historias, sigue escribiendo su propia comedia… una que nos hace sentir en casa.