Canícula agravará el colapso ecológico en zonas secas de El Salvador
Expertos y autoridades advierten que el aumento de las temperaturas y la reducción de lluvias afectarán aún más a los ecosistemas vulnerables, donde ya se reporta escasez de agua para la fauna silvestre.
May 15, 2025- 07:45
El impacto de la crisis climática ya es evidente en los ecosistemas salvadoreños, donde las altas temperaturas, la prolongación de sequías y los eventos extremos como incendios e inundaciones están generando escasez de agua para las especies silvestres, advierte Rafael Vela, responsable del Programa de Bosques y Biodiversidad del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA).
Vela señala que uno de los efectos más visibles es la reducción de la humedad en los suelos y en los ecosistemas, especialmente en las zonas conocidas como corredores secos. En esas áreas, el aumento sostenido de las temperaturas evapora con mayor rapidez las fuentes naturales de agua, dejando a muchas especies sin acceso al líquido.
"El cambio climático afecta de diferentes maneras a la biodiversidad y ecosistemas", explicó Vela.
"En la época previa al invierno, las temperaturas hacen que el agua se evapore, y esto escasea este vital líquido para las especies silvestres", agregó.
Este fenómeno no solo amenaza la supervivencia directa de animales como reptiles, aves y mamíferos que dependen de fuentes naturales de agua, sino que también impacta a la flora. Según Vela, algunos árboles, como mecanismo de supervivencia, están dejando de producir frutos debido a la falta de humedad, lo que altera el ciclo alimenticio de muchas especies.
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“El árbol aborta el fruto porque no tiene suficiente energía para desarrollarlo”, explicó.
Ejemplo de esta situación, indicó, es la disminución en la cosecha de mangos reportada por productores locales, debido a que los árboles tuvieron una menor floración.
Además, las altas temperaturas han incrementado la frecuencia e intensidad de los incendios forestales.
Muchos de estos son provocados cuando agricultores queman grandes extensiones de tierra para cultivo y el fuego se extiende por las condiciones secas del ambiente.
“La hojarasca se convierte en un polvorín, y una chispita provoca incendios incontrolables”, denunció. Estos incendios destruyen pastizales, maleza, bosques y ecosistemas enteros, afectando incluso árboles de más de 10 años que son consumidos en minutos por el fuego.
El problema se agrava incluso en la temporada de lluvias, cuando las inundaciones alteran el equilibrio de los ecosistemas y dañan la biodiversidad local.
Pero el escenario podría agravarse aún más este año debido a la sequía.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) advirtió que el país se verá afectado por una canícula durante julio, por lo que recomendó a los agricultores retrasar la siembra del ciclo agrícola 2025-2026, hasta que el invierno se estabilice.
Óscar Domínguez, viceministro de Agricultura, detalló en una entrevista radial que los pronósticos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) indican un incremento en las temperaturas y una marcada reducción en las lluvias.
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“Siempre hay que estar atento a lo que dice el Ministerio de Medio Ambiente; sin embargo, ellos han avisado que va a existir una canícula a mediados de julio. Creo que lo recomendable sería un poquito después de julio, porque si empezamos a sembrar con las lluvias que tenemos esporádicamente, puede ser que sufran bastante con la canícula”, advirtió Domínguez.
Aunque este fenómeno climático suele desarrollarse entre julio y agosto, ya hubo crisis por falta de lluvias en años anteriores. En 2018, por ejemplo, el oriente del país experimentó una sequía prolongada de más de 40 días, con consecuencias devastadoras para la agricultura y el entorno natural.
La advertencia de una nueva canícula, en el contexto de un territorio ya afectado por la evaporación de fuentes hídricas, incendios descontrolados y desequilibrios en los ecosistemas, representa una amenaza adicional para la fauna silvestre y los medios de vida de las comunidades rurales en El Salvador.
Este material forma parte del proyecto Acción Climática Centroamérica en Prevención de desastres.