Comunidades enfrentan primeras inundaciones por desbordamiento del río Grande
Habitantes del caserío Cazamota de San Miguel han sufrido daños en viviendas y pérdida de cultivos. Líderes comunitarios denuncian la falta de mitigación.
Jul 08, 2025- 06:00
Las fuertes lluvias de la temporada ya han comenzado a causar estragos en varias comunidades de la zona baja de San Miguel, donde los primeros desbordamientos del río Grande han provocado inundaciones y pérdidas materiales.
Al menos diez viviendas del caserío Cazamota, en el cantón El Brazo, distrito de San Miguel Centro, resultaron anegadas la semana pasada a raíz de una fuerte tormenta. Las lluvias también generaron daños en otras zonas del país.
El pasado jueves, las familias afectadas intentaban recuperar sus pertenencias mientras continuaban extrayendo el agua que ingresó a sus hogares tras el desbordamiento del río. “Pues aquí ha estado tremendo, porque seguido hay llenas. Las charcas llegan hasta la última grada de la entrada de la casa y se inunda todo esto”, relató María Quinteros, habitante del lugar.
En años anteriores, varias viviendas también han resultado con daños ante los altos niveles del agua. Incluso en días en los que no llueve en San Miguel, patios y parcelas de terreno permanecen inundados.

Los habitantes desconocen si la alcaldía ha realizado la reparación de bordas que corresponde como cada año. Algunas personas también han sufrido pérdida de sus cultivos.
Sin respuestas ante llamados de prevención
Manuel Hernández, líder comunitario del cantón La Canoa, lamentó que su reiterado llamado a ejecutar un plan de mitigación adecuado no fuera atendido a tiempo. “Son siete kilómetros de borda dañada que no han sido reparados este año. Peor aún, se rompieron tres tramos para extraer arena, lo que deja susceptible el caudal a desbordarse y a causar inundación temprana en las comunidades”, alertó.
Hernández denunció que la comuna priorizó levantar bordas en otros sectores, dejando sin intervención las zonas más vulnerables. Aunque la alcaldía de San Miguel Centro publicó en redes sociales inspecciones realizadas por el alcalde Alex Torres y personal de Protección Civil, los residentes afirman no haber visto obras efectivas en su área.
Los habitantes también señalaron que la extracción de arena en las inmediaciones del río ha reducido el cauce natural, dejando isletas de sedimento que desvían el flujo de agua hacia los bordes y aumentan el riesgo de rebalse.
Fuentes extraoficiales aseguran que una empresa contratada por la municipalidad tenía la tarea de remover árboles, troncos, llantas y arena acumulados por la creciente del año pasado, a cambio de poder extraer materiales del río. Sin embargo, los pobladores aseguran que dicha empresa no habría cumplido en su totalidad con la limpieza, ya que afirman que los árboles arrancados por la corriente seguían atrapados en el cauce hasta que la nueva crecida los arrastró.

Asimismo, los residentes denunciaron que maquinaria rompió bordas que llevaban años sirviendo de protección, con la intención de rellenarlas con piedra blanca, material poco compacto que no soporta la fuerza de las corrientes.
Temor ante lo que viene
Para las comunidades afectadas, las inundaciones se han convertido en una amenaza recurrente. A pesar de que en años anteriores se lograron evitar desbordamientos sobre la carretera Litoral gracias a acciones preventivas, este año el panorama es desalentador si no se actúa, afirman.
Todos los años se contratan empresas que colaboran con maquinaria en labores de mitigación. Esa fue una de las razones por las que ya no se veía desborde sobre la Litoral. Pero si no se actúa pronto, este año podría ser diferente, advirtió el líder comunitario.
El Diario de Hoy consultó a la municipalidad sobre estas denuncias. Personal de la alcaldía informó que el alcalde no se encontraba disponible y que solo él está autorizado para brindar declaraciones. Por tanto, hasta ayer se desconocía la postura oficial de la comuna sobre las primeras afectaciones reportadas.