Las historias de seis salvadoreños nacidos un 29 de febrero
Este año 2020 es bisiesto y por eso a febrero se le agrega un día extra, como hoy, 29 de febrero. Para los que no han nacido en esta fecha difícilmente se imaginan que en las experiencias de los cumpleañeros de hoy, se encuentran pasajes curiosos, también de burlas e incluso de discriminación.
Feb 29, 2020- 09:40
Para entender porque cada cuatro años se agrega un día al calendario, hay que saber que en realidad el año no dura 365 días exactos, si no que 365 días, 5 horas, 48 minutos y 56 segundos. Esto ocurre por el movimiento de la Tierra al rededor del Sol precisamente ese tiempo y el calendario, creado por humanos, se queda corto.
Este fenómeno se conoce por los romanos desde el año 45 A.C. Entonces el emperador Julio César le encontró solución al problema, que durante tres años el calendario ignore ese cuarto de día cada año y al siguiente año se unen esos cuatro cuartos de día y se añade una jornada entera al mes de febrero que tiene 29 días y se conoce como año bisiesto que deriva del latín bis sextas deis ante calendas Martí (repítase el sexto día antes del primer día del mes de marzo). Desde entonces el mundo occidental ha conocido 516 años bisiestos y como daño colateral los niños nacidos en año bisiesto ven desaparecer su fecha de cumpleaños por tres años completos, obligando a sus padres a buscar alternativas para celebrarlo.
No fue fácil, pero logramos contactar a seis cumpleañeros bisiestos, curiosamente más cumpleañeras que cumpleañeros, que estuvieron dispuestos a compartir sus anécdotas personales entorno a su destino.
“Siempre me piden la partida para ver si no estoy mintiendo”
Alexa Gutiérrez, 8 años
“No sabía que estaba embarazada ni que significaba un año bisiesto” recuerda Julissa Palacios, madre de Alexa Gutiérrez de o años de edad. Ya cuando se aproximaba el parto, la abuela de Julissa le decía, “¡hay hija!, con solo que no te vaya a salir el 29 de febrero”, pero no entendía porque lo decía y las consecuencias que conllevarían a su hija nacer en esa fecha. Los doctores le pronosticaron que la niña o el niño, porque en las ultrasonografías no habían podido determinar el sexo del bebé, nacería el 25 de febrero.
Alexa nació el 29 de febrero de 2012, es la tercera hija de la pareja, Gutierrez Palacios. Foto EDH/ Lissette Monterrosa
Alexa, es la tercera de cuatro hijos de la pareja Gutiérrez Palacios, nació a las seis y media de la tarde. El doctor le pedía a su madre que aguantara un poquito más, pero ella ya no podía esperar más. El médico no quería que no naciera en un “fatídico 29 de febrero”. El personal del hospital también se lamentaba de la suerte de la niña y sugerían que no se le pusiera en el acta la verdadera fecha de nacimiento. Al final, Alexa fue inscrita en la alcaldía de Apasteque, San Vicente, el 29 de febrero de 2012, donde actualmente reside.
Cuando Julissa llevó a Alexa a sus primeros controles médicos, las enfermeras le repitieron varias veces la broma de que la niña era afortunada porque no se iba a hacer “viejita” tan rápido. Julissa aún no había comprendido por completo hasta que su mamá le explicó bien los que significaba nacer en un año bisiesto; que la fecha de nacimiento se repetirá cada cuatro años y entre tanto, la niña no tendrá una fecha de cumpleaños que celebrar.
Por eso cada uno de los cumpleaños de Alexa, ha sido especial, porque las tías, las abuelas, y papás se afana en celebrárselo con atención en los detalles. Como durante tres años no ha hay una fecha específica para festejarlo, todo del mes se convierte en celebración. La partida del pastel puede ser en cualquier día de febrero. Tratan que sea un fin de semana y hacer la celebración el 25 de febrero, fecha de nacimiento del papá de Alexa, o con el 8 de marzo, día del cumpleaños de su hermano menor. No eligen el 28 de febrero o el primero de marzo, como se esperaría.
La pequeña pasa día y noche pensando en la celebración, sobre cuantas fotos le van a tomar, sobre los regalos que recibirá. Usa su capacidad para comunicarse para hablar del evento con sus familiares y asegurar que el festejo sea lo más cercano a sus expectativas.
Las maestras de Alexa consideran que la niña está un poco consentida, que es difícil que se esté tranquila en clases, pero eso no evita que sea muy querida en el colegio. Su bisabuela tiene la creencia que los niños que nacen en año bisiesto son inquietos por naturaleza y hay que tenerles algo más de paciencia. “Tengo otros tres hijos y son bien calmaditos” comenta Julissa para reafirmar la idea de la anciana.
En este 2020, Alexa cumple su segundo año bisiesto y muchas anécdotas que contar. Para la matriculación al kínder, una maestra pidió que le llevaran de nuevo la partida de nacimiento porque estaba equivocada la fecha. “Le digo que nació a las 6:30 de la tarde el 29 de febrero de 2012, ¿cómo me voy a equivocar?” le contestó Julissa.
“Eres como de otro mundo”
Marisela Morales, 52 años
Cuando Marisela Morales de Rosa era pequeña, ella decía que cumplía años el 28 de febrero. Era lo lógico. Ella veía en el calendario que ese mes terminaba a los 28 días y era el día que su familia se lo celebraba con un pastelito. En una ocasión, su mamá se dio cuenta del error en que estaba la niña y le recalcó que “usted nació el 29 de febrero” sin brindar muchos detalles. Su madre era de pocas palabras.
Marisela Morales Rosa cumple 52 años y comenta que nunca ha conocido a otra persona que haya nacido como ella un 29 de febrero. Foto EDH/ Lissette Monterrosa
El 1980 fue bisiesto. Marisela cumplía 12 años y noto por primera vez en su vida que febrero si puede tener 29 días. Fue como una revelación que confirmaba su propia existencia, su identidad. Se los fue a contar a sus compañeras de estudio. “¡Amigas, sí cumplo años el 29!” y las niñas le decían que eso no podía ser. Mariela no tenía claro cómo sucedía, pensaba que pasaba cada dos años, pero otra compañera, que sabía algo más sobre el tema, la corrigió diciéndole que sucede cada cuatro años. “Eres rara amiga” le dijeron, pero ella no se sintió mal, si no diferente. Era la única persona que conocía que cumplía años en esa fecha.
Pasó más de una década para que Marisela conociera a un coetáneo. Fue en su primer trabajo. La subgerente que hojeaba su currículo exclamó: ¡Vaya, otra persona del 29 de febrero! Resulta que en la empresa había trabajado un señor nacido el mismo día, pero ya se había jubilado. “Es de la única persona en mi vida que he sabido que comparte conmigo esa particularidad y no tuve el gusto de conocerla”, se lamenta Marisela.
Dentro de la familia nunca faltan las bromas cuando se aproxima su cumpleaños; le dicen que le tienen que celebrar el cumpleaños exactamente a la media noche del 28 o le entregan tarjetas con un “¡Feliz no cumpleaños!” Ella cree que tiene la ventaja de elegir entre dos días para celebrar y da lo mismo. Una sobrina le comentó que unos compañeros de su trabajo la quieren conocer y le sorprende que cause tanta curiosidad. Marisela recomienda a otros como ella, que no se sientan nunca mal, al contrario, gracias a ellos la gente se ve obligada investigar por qué existen los años bisiestos.
Mi nieta de 12 años se emocionó cuando vio en el calendario que febrero tiene 29 días y me preguntó cuántos años cumpliría. “Yo le dije que cumplo 13 años, pero oficialmente son 52 años”.
Actualmente Marisela, es administradora de empresas, y es gerente general en la Federación Salvadoreña de Vela (Fesavela) en San Salvador.
“Me daba pena decir la fecha de mi nacimiento”
Raquel Hernández, 24 años
“¡Ahora si voy a cumplir años!” exclama Raquel Hernández con una enorme sonrisa. A ella le causa alegría que este año va a poder celebrar su verdadera fecha de nacimiento, el 29 de febrero de 1996. Desde que recuerda se ha encontrado con pequeños incidentes relacionados con su cumpleaños. Cuando estaba en segundo grado de la escuela en el cantón Agua Agria, municipio de Guadalupe de San Vicente, se dio cuenta que la fecha de nacimiento en su partida no concordaba con los días del calendario. Pensó que entonces no iba a cumplir años, aunque su familia lo celebraba el 28 de febrero.
Raquel posa junto a su esposo Luis Campos, con quien formó una familia desde hace un año. Foto EDH/ Lissette Monterrosa
Para salir de dudas le preguntó a su padre si no había algún error en todo ello. “No, no, naciste el 29 y así lo puso en el documento el hospital”. Entonces Raquel repreguntó por qué unos febreros tienen 28 días y otros no, a lo que él contesto: “No sé, no sé, eso es de investigarlo” y continuó trabajando en sus cosas. Así que buscó la explicación en maestros y buscó información escrita. Lo aprendido le ayudó a defenderse de los comentarios de sus compañeros.
En el salón todos se daban cuenta de los cumpleañeros porque los maestros pegaban en la pared globitos recortados con las fechas de nacimiento de todos los alumnos. El 29 de febrero en el globo de Raquel Hernández era motivo de curiosidad y burla. “Sos una bicha rara” decían. “Solo cumplís años cada cuatro años”. El maestro trataba de explicarles como era el asunto con esas fechas, pero era algo complicado de entender para niños tan pequeños.
Ella confiesa que entonces sentía feo que sus compañeros la vieran extraña, pero su padre le decía que ahí los dejara que hablen. “Sos una persona normal”. Hoy ya no es algo que la afecte. Entiende que la gente se extrañe porque no tiene información.
Cuando el año no es bisiesto, sus cinco hermanos y cuatro hermanas, celebran el cumpleaños de Raquel el 28 de febrero. Hacen karaoke, carne asada, compran un pastel. Todos son bien unidos.
Desde los trece años empezó a cantar. Empezó a desarrollar ese talento con sus hermanos que aprendieron a tocar instrumentos musicales y a cantar desde pequeños, un arte heredado de la familia del papá.
Actualmente Raquel vive en San Vicente y es cantante solista del grupo Combinación Ban. En el grupo conoció a su esposo. Raquel se considera una persona, carismáticas, amorosa, amigable a la que le gusta dar sin esperar nada a cambio.
“Yo cambié la fecha de mi nacimiento”
Sara Torres, 28 años
Con mi familia nos inventamos una fecha, para poder cumplir y celebrar mi cumpleaños todos los años” confiesa Sara Torres, de 28 años de edad, nacida el 29 de febrero de 1992 en Tecoluca, San Vicente. Eso lo decidieron cuando ella iba a cumplir 15 años. No era un año bisiesto. Entonces eligieron la nueva fecha para el 15 de julio; 15 por lo de quinceañera y julio fue el primer mes que se le vino a lamente a Sara. Desde entonces ese es su día de cumpleaños sustituto.
A Sara Torres el 29 de febrero no le trae buenos recuerdos porque cuando estudiaba esa fecha de su cumpleaños era motivo de chistes. Cuando cumplió 15 años decidió celebrarlo el 15 de julio y así lo hace cuando el calendario trae solo 28 días en febrero. Foto EDH/ Lissette Monterrosa
En realidad, a Sara no le trae buenos recuerdos haber nacido en 29 de febrero. De pequeña para ella era triste ver que todos sus compañeros tenían fechas exactas y por eso hacían chiste de Sarita, a la que no le iban a celebrar nada porque su día no existe en el calendario. Se sentía discriminada. Sus maestros tampoco manejaban la situación. No sabían si poner su cumpleaños para el 28 de febrero o para el 1 de marzo. Ella tampoco entendía bien lo que significaba un año bisiesto.
Cuando fue creciendo entendió que cumplía años cada cuatro y recuerda solo una ocasión que sus padres le celebraron su fiesta el 29 de febrero. “Fue muy bonito, estaban todos mis amigos cercanos, mis tíos, primos. ¡Púchica! Fue bien bonito.”
Sara también ha pasado momentos incómodos ya de adulta. En su trabajo sus compañeros le preguntaron su fecha de nacimiento para incluirlo en el listado de celebraciones. Pero le daba pena decirla porque no era año bisiesto, y ella propuso que se lo celebrarán en su día sustituto, el 15 de julio. Entonces le dijeron que eso no se vale, que, si no era la fecha exacta, entonces no le iban a celebrar nada.
Por otra parte, Sara es consiente que la fecha tiene algo bueno; que no es común y eso la hace un poco diferente a los demás. Este 29 su familia le celebrará su cumpleaños con un pequeño almuerzo; su familia tiene pocos miembros, su novio, sus padres y uno de dos hermanos. El otro vive en EE.UU. Ellos le dicen que en realidad va a cumplir solo siete años.
Sara es maestra de educación básica. Trabaja con programas para jóvenes. De pequeña quería ser policía, pero en realidad su vocación era la docencia. La gente se lo reiteraba que tenía vocación porque le gusta desde que iba a la escuela ayudaba voluntariamente la maestra de Parvularia a preparar las clases.
Ella manda un mensaje a los nacidos el 29 de febrero, que sepan son especiales y no sientan la pena la obligó a ella cambiar su fecha de nacimiento. Al fin y al cabo, cumplir años cada 48 meses hace más emocionante la espera.
“Hay que celebrarlo con todo porque es cada cuatro años”
Desireé Mendoza, 48 años
En la niñez de Desireé Mendoza siempre le celebraban su cumpleaños los 28 de febrero en El Mundo Feliz, donde se divertía junto a su amigos y pariente con la variedad de juegos y al final comían pizza.
Desirreé Mendoza comenta que como el cumpleaños pasa cada cuatro años “Hay que celebrarlo con todo”. Dice que alguna vez investigó el costo de cambiarse la fecha de nacimiento pero al ser muy costoso, desistió. Ahora ya acepta su fecha con agrado. Foto EDH/ Lissette Monterrosa
Cuenta que en la escuela era bien callada y tímida, y gracias a que se congregaba en la iglesia empezó a desenvolverse mejor entre las personas porque tenía que aprender a comunicarse con extraños. Recuerda que sus compañeros hacían bromas relacionadas con su fecha de nacimiento. “Hoy no hay 29 así que no cumplirás años” le decían.
Cuando se convirtió en una mayor de edad investigó cual es el costo de cambiarse la fecha de nacimiento y le pareció bastante caro y desistió de la idea, tampoco es que sea algo que le robe el sueño.
Este 29 de febrero cumplirá 48 años y declara que es una fecha que hay que aprovechar al máximo, porque los años van pasando y la vida se acaba.
Actualmente trabaja en un call center de San Salvador en atención al cliente. Está soltera y sin hijos.
“Mi papá me asentó de mala gana el 1 de marzo”
Carlos Monterrosa, 64 años
Carlos Monterrosa fue asentado en la alcaldía por su padre Alberto Monterrosa un 1 de marzo de 1956, a pesar que su hijo nació un día antes, el 29 de febrero.
Alberto llega a la Alcaldía de San Salvador para conseguir el acta de nacimiento de su hijo y dárselo a su esposa. Es atendido por la secretaria quien, al recibirle el documento que es extendido en el hospital, le sugiere que registre a su hijo como nacido el 1 de marzo. Le argumenta que la fecha del 29 de febrero se da cada cuatro años y que el niño cumpliría un año en 1960. A pesar de la explicación, Alberto insiste que su retoño sea asentado el día que nació, el 29 de febrero.
Carlos Monterrosa nació un 29 de febrero pero a su padre le recomendarlo poner como fecha de nacimiento el 1 de marzo, su padre aceptó. Pero su familia siempre le recuerda que el nació un 29 de febrero. Foto EDH/ Lissette Monterrosa
Pero la secretaria pese a la negativa del padre, le manifestó que solo había unas pocas horas de diferencia en su nacimiento entre el 29 de febrero al 1 de marzo.
Al final y de mala gana, Alberto acepta que su hijo sea legalizado el 1 de marzo y es la versión que contó a su hijo.
Carlos creció con la idea de que realmente cumplía años los primeros de marzo, hasta que un día, a sus 17 años, en una reunión donde se encontraban sus hermanos mayores, estos comentaron que tenía que matricular a Carlos en la escuela y presentar la partida de nacimiento. En ese momento, uno de ellos revelo al adolescente el secreto que había ignorado durante tanto tiempo, que había nacido un 29 de febrero y al verlo asombrado, le narraron como habían sucedido los verdaderos hechos.
Actualmente Carlos vive con su esposa y está jubilado después de haber trabajado como vendedor de productos de construcción a ferreterías. Es padre de tres hijos y cuatro nietos.
Este año cumplirá 64 años, de esos 16 bisiestos. Asegura que su real fecha de nacimiento no le interesa mucho y que se siente cómodo con celebrarlo el 1 de marzo. Al final lo importante es lo que diga su partida.