Prohibido pensar...
Pensar no vale la pena, porque hay un pensamiento superior y anterior que todo lo ha pensado, y sólo corremos el riesgo de equivocarnos y cometer errores, incluyo hacer que otros lo cometan. Y cuidado, esto puede ser castigado, porque nuestra actitud de intentar razonar puede ser contagiosa y perjudicial para la nueva vida. Y sí, siempre hay un locus infernal para los desobedientes y rebeldes.
Sep 09, 2022- 19:21
"Un código secreto preside instituciones educativas, universidades, gremiales, empresas, familias, iglesias, colectivos humanos de todo tipo. Las razones, las preguntas, la crítica, la curiosidad, el análisis…, todos ellos ejemplos de reflexión, están prohibidos” (Prohibido pensar: Parásitos versus catalizadores del pensamiento, Josep Muñoz Rendon).
Es mejor obedecer y callar que pensar; este ejercicio de la razón es peligroso, y la mente puede transformarse en un elemento subversivo. Es muy importante acatar las indicaciones de los líderes, obedecer a su exégesis y ser sumisos con su hermenéutica.
La clave de todo es la jerarquía y la tradición corporativa que surja de ella y, sobre todo el nodo absoluto de la verdad suprema; no hay poderes en plural, sino un único poder que funciona como un oráculo. La ley natural, el orden divino y las leyes del reino, son a partir de ahora un medio y él es el fin. No le llamen tirano, mesías, príncipe o autócrata… es algo más difícil de comprender y explicar.
Pero casi nada ha cambiado, todo funciona con cierta normalidad, los sistemas sociales y económicos se mantienen, salvo una regla fundamental: Prohibido pensar; y como es obvio, no es prudente hablar, escribir, pintar, esculpir o cantar sobre lo que piensas.
Las ideas que se diseñan en la mente pueden ser peligrosas; es importante en la nueva Paidós que alguien guíe tu camino; el pensamiento puede ser anárquico, revolucionario o alocado. Inclusive un genio maligno puede cuestionar las verdades establecidas por el devenir tradente y esto es conspiración.
No somos quiénes para interactuar con las nuevas post verdades; no conocemos los designios ni misterios; somos muy pequeños e ignorantes frente a las encrespadas aguas del nuevo saber. De atrevernos navegar, seguramente terminaremos en un naufragio, ya que sólo hay una brújula y no la poseemos.
Debemos ser instruidos y domesticados poco a poco; con una gran fe, creyendo, sin someter a la razón y a la ciencia las nuevas realidades; es más, de este nuevo metaverso surgirá un nuevo planteamiento científico, cuántico, mágico, mítico que ocasionará una gran entropía y cambiará el mundo.
La nueva ciencia no se basará en la evidencia, ni en la comprobación experimental, sino en un empirismo discursivo y soteriológico; su dedo índice señalará la verdad y la buscaremos hasta encontrarla con sentido agustiniano: Buscar como el que no encuentra.
Vivimos tiempos positivamente apocalípticos, hay símbolos, un fin y un nuevo comienzo; se trata de una nueva revelación trascendente y esto requiere de nosotros una actitud estática y pasiva, todo fluirá y algo nuevo surgirá.
Está prohibido pensar porque ya somos una nueva raza, y nadie se ha dado cuenta, es el secreto mejor guardado; pero poco a poco se revelará esta nueva verdad y conocerán y reconocerán al único y supremo líder de la verdad. Él lo sabe todo, nadie lo puede cuestionar ni superar, y poco a poco vamos cayendo en la cuenta que todo ha cambiado gracias a él y reconoceremos su grandeza y magnanimidad.
Juntos, sin pensar y sólo creyendo, seremos el epicentro de la gran transformación global; ninguna religión ni filosofía ha logrado lo que sucederá; estamos, aunque no logremos entender, frente a el nuevo motor inmóvil de carácter escolástico, la nueva causa causarum.
Pensar no vale la pena, porque hay un pensamiento superior y anterior que todo lo ha pensado, y sólo corremos el riesgo de equivocarnos y cometer errores, incluyo hacer que otros lo cometan. Y cuidado, esto puede ser castigado, porque nuestra actitud de intentar razonar puede ser contagiosa y perjudicial para la nueva vida. Y sí, siempre hay un locus infernal para los desobedientes y rebeldes.
El foralismo, el colonialismo y la subsidiariedad han quedado atrás, hemos superado incluso las categorías de democracia, parlamento y república; ¿qué somos? Es algo que no se puede revelar y que está en una construcción hereditaria, ya que esta nueva realidad política es genotípica y corre por las venas, algo que los súbditos nunca podrán comprender, y por esta razón se prohíbe pensar.
Pensar ¿para qué?…; ¿hay algo que desideologizar cuando ya no hay ideología? ¿Hay algo que mejorar, corregir o criticar cuando todo es perfecto?; no se debe perder el tiempo en cosas banales e incomprensibles.
Solo repitamos y recordemos las nuevas verdades y preceptos; ataquemos a aquellos incrédulos que se resisten a creer; formemos un nuevo ejército para defender con palabras a nuestro líder y a sus círculos afectivos. Y cuando algo quiera pensar, recordemos que no es necesario ni fundamental, que incline esas necesidades a emociones positivas, porque todo va a estar bien si no pensamos…
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Investigador Educativo/opicardo@asu.edu