Madre: tu sacrificio se convirtió en mi futuro… ¿cómo pagar tanto amor?

El 10 de mayo celebramos a esas mujeres extraordinarias que lo sacrifican todo por sus hijos. Ofrecen amor incondicional sin esperar recompensa, luchan en silencio y entregan su bienestar para forjar futuros llenos de esperanza.

Por Ricardo Guevara May 10, 2025- 04:00

Las madres son el corazón de la familia: heroínas calladas cuya entrega diaria —a menudo invisible— cimienta los sueños de quienes más aman. Ser madre trasciende el acto de dar vida; es una vocación de paciencia y ternura que se revela en detalles cotidianos: madrugar para preparar el desayuno, velar en la noche aguardando tu regreso, escuchar entre sonrisas o lágrimas, y convertir cada herida en lección.

Renuncian a sus comodidades y anhelos personales con un solo propósito: garantizar que tus oportunidades sean mayores que las suyas. Su fuerza reside en amar sin condiciones, en priorizar tu bienestar sobre el propio, y en transformar el sacrificio en un lenguaje de amor.

Las madres enseñan que el afecto verdadero se construye con dedicación y resiliencia. Son faro en la tormenta, ejemplo de empatía y constancia, y la encarnación más pura de que el amor —cuando es genuino— no conoce límites.

Este 10 de mayo, reconocemos su legado de fortaleza y entrega. Por ser refugio inquebrantable, por tejer con sus manos un mundo mejor, y por recordarnos que, incluso en la oscuridad, su luz jamás se apaga.