Vitiligo: las manchas que no apagan tu esencia

Este trastorno de la piel no es contagioso, no es raro, no es castigo y, definitivamente, no debe ser motivo de vergüenza.

Por Osmín Monge Jul 06, 2025- 06:09

El vitiligo es una enfermedad crónica de la piel caracterizada por la pérdida de pigmento en determinadas zonas del cuerpo, lo que provoca la aparición de manchas blancas o despigmentadas. Estas manchas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo: rostro, manos, brazos, piernas, incluso en zonas mucosas como labios o genitales. En algunos casos, también puede afectar el color del cabello o pestañas.

“El pigmento que le da color a nuestra piel se llama melanina, y esta es producida por unas células llamadas melanocitos. En el caso del vitiligo, estos melanocitos dejan de funcionar correctamente o desaparecen, y por eso la piel pierde su color en zonas específicas”, explica la Academia Americana de Dermatología.

A pesar de que muchas veces es incomprendido, el vitiligo ha comenzado a visibilizarse más en los últimos años gracias a rostros famosos que lo han mostrado con orgullo, entre ellos la modelo Winnie Harlow.

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Aunque aún no se conocen todas las causas exactas del vitiligo, se sabe que es un trastorno autoinmune. Esto significa que el propio sistema inmunológico de la persona, que normalmente protege al cuerpo de infecciones, ataca por error a los melanocitos como si fueran una amenaza.

Vitiligo
Las manchas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Foto: Shutterstock

Multiples factores de riesgo

Aunque cualquier persona puede desarrollar vitiligo sin importar edad, sexo o etnia, existen ciertos factores que podrían aumentar el riesgo. Uno de ellos es la herencia genética. Se estima que alrededor del 30% de las personas con vitíligo tienen antecedentes familiares. Si tienes un familiar directo con la condición, tus probabilidades aumentan.

Otro de los factores de riesgo son las enfermedades autoinmunes asociadas, como la tiroiditis de Hashimoto, la diabetes tipo 1 o la artritis reumatoide.

“El vitiligo suele aparecer en personas con sistemas inmunológicos más susceptibles a este tipo de desórdenes”, explicó Medline Plus.

Los factores emocionales y el estrés también pueden influir en la aparición del vitiligo. Aunque no es la causa directa, muchos casos se desencadenan o empeoran después de eventos traumáticos, estrés intenso o problemas emocionales.

Otro factor de riesgo es la exposición a químicos o quemaduras solares. Algunas sustancias químicas o un daño severo en la piel por el sol también podrían desencadenar la aparición de este trastorno.

En algunos casos, los cambios hormonales fuertes como los del embarazo o la adolescencia han coincidido con el inicio del vitiligo.

¿Se puede prevenir el vitiligo?

Hasta el momento no hay forma comprobada de prevenir el vitiligo, ya que la mayoría de sus causas están relacionadas con el sistema inmunológico y la genética, factores fuera de nuestro control. Sin embargo, hay algunas medidas que podrían ayudar a mantener una piel más saludable y posiblemente evitar que las manchas se extiendan. Entre esas acciones destacan: evitar el estrés crónico, ya que este puede afectar el sistema inmune; usar protector solar diariamente para proteger las zonas despigmentadas y evitar que se dañen más, no exponerse a productos químicos irritantes o abrasivos, especialmente si se tiene antecedentes familiares, y consultar al dermatólogo regularmente, especialmente si se empiezan a notar manchas sospechosas.

El diagnóstico suele ser clínico; un dermatólogo examina visualmente la piel. En algunos casos se utiliza una lámpara de Wood, que emite luz ultravioleta, para identificar mejor las áreas afectadas. También pueden pedirse análisis de sangre para descartar otras enfermedades autoinmunes o problemas con la tiroides.

Vitiligo
Foto: Shutterstock

¿Hay cura?

La respuesta corta y sincera es no hay cura definitiva, pero sí existen tratamientos que pueden ayudar a detener su avance, mejorar la apariencia de la piel y repigmentar las zonas afectadas.

Los resultados varían mucho de persona a persona. Mientras algunos logran una repigmentación significativa, otros tienen resultados más limitados. Lo importante es recibir atención médica temprana y contar con un plan de tratamiento individualizado.

El vitiligo es una condición compleja, sí, pero no debe ser motivo de vergüenza ni ocultamiento. Vivimos en tiempos donde la diversidad está ganando terreno, y eso incluye todos los tonos, texturas y particularidades de la piel humana.

El impacto emocional del vitíligo

De acuerdo con la Fundación Vitiligo Internacional, más allá de lo físico, el vitíligo puede tener un fuerte impacto emocional. Muchas personas enfrentan estigmas sociales, miradas curiosas o comentarios desafortunados. Esto puede provocar ansiedad, baja autoestima e incluso depresión.

Por eso, además del tratamiento dermatológico, es importante cuidar la salud mental. Buscar apoyo psicológico o grupos de ayuda puede marcar una gran diferencia. Cada vez más figuras públicas, como la modelo Winnie Harlow, han hablado abiertamente sobre su vitiligo, ayudando a derribar prejuicios y a normalizar esta condición.

Vitiligo
Foto: Shutterstock

Rompiendo mitos sobre el vitiligo

* No es contagioso.

* No es causado por falta de higiene.

* No es una enfermedad peligrosa o mortal.

* Tampoco es una maldición ni castigo divino, como aún se cree en algunos sectores.

Es simplemente una condición que cambia la apariencia de la piel, pero no el valor, la inteligencia ni la capacidad de nadie.

Aceptar el vitiligo como parte del cuerpo es un proceso, y cada persona lo vive de manera distinta. Lo importante es saber que hay opciones de tratamiento, apoyo emocional disponible, y sobre todo, que la belleza no está en la uniformidad, sino en la autenticidad.

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Tratamientos disponibles hasta ahora

Corticoides tópicos. Son cremas que ayudan a reducir la inflamación y pueden estimular la repigmentación. Funcionan mejor si se utilizan en fases tempranas de la enfermedad.

Inhibidores de la calcineurina (tacrolimus, pimecrolimus). Son una alternativa más segura para zonas sensibles como la cara o el cuello, especialmente en niños.

Fototerapia (UVB de banda estrecha). Es uno de los tratamientos más eficaces. Consiste en exponer la piel afectada a luz ultravioleta bajo supervisión médica. Puede combinarse con otros medicamentos para mejorar los resultados.

PUVA (Psoraleno + UVA). Es una técnica más antigua que combina medicamentos fotosensibilizantes con luz UVA. Su uso ha disminuido por los efectos secundarios a largo plazo.

Micropigmentación o tatuaje médico. En casos estéticos puntuales, como en los labios o párpados, se puede aplicar tinta especial para igualar el color.

Trasplante de melanocitos. Es una técnica quirúrgica especializada que aún no está disponible en todos los países. Se toma piel sana con melanocitos y se trasplanta a las zonas afectadas.

Maquillaje correctivo. Es una opción no médica pero muy útil para mejorar la autoestima. Hay productos específicos resistentes al agua y de larga duración diseñados para cubrir el vitíligo.

Tratamientos emergentes. Actualmente se investiga el uso de ruxolitinib, un inhibidor de la JAK aprobado recientemente por la FDA para tratar el vitíligo en crema, con resultados prometedores.

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