¿Conoces el trabajo que los ganglios linfáticos hacen en tu cuerpo? Ellos son los guardianes silenciosos de nuestra salud

Aunque casi nunca los notamos, estas diminutas estructuras presentes en todo el cuerpo, juegan un papel crucial en la defensa contra infecciones y enfermedades.

Por Elis Silva Jul 10, 2025- 10:05

Aunque no los veamos ni pensemos mucho en ellos, los ganglios linfáticos trabajan sin descanso en nuestro cuerpo como verdaderos centinelas del sistema inmunológico.

¿Alguna vez te has tocado el cuello y sentido una pequeña bolita bajo la piel cuando estás resfriado? Esos son ellos, haciendo su trabajo. Pero, ¿qué son realmente y por qué son tan importantes para nuestra salud?

Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras con forma de frijol que forman parte del sistema linfático, una red de vasos, órganos y tejidos que transportan un líquido llamado linfa por todo el cuerpo.

Lee también: 10 malas costumbres que están dañando tu espalda y cómo corregirlas

Se encuentran distribuidos en distintas zonas: cuello, axilas, ingles, abdomen y pecho, entre otras.

Cada ganglio linfático está lleno de células del sistema inmunológico —principalmente linfocitos— que ayudan a detectar y combatir infecciones, bacterias, virus e incluso células anormales como las cancerígenas.

Son como estaciones de control donde la linfa se filtra, se analiza y se limpia antes de seguir su recorrido.

¿Cuál es su función en el cuerpo?

Los ganglios linfáticos funcionan como filtros biológicos. Cuando el cuerpo detecta una amenaza —como una infección respiratoria, un corte infectado o una gripe— los ganglios linfáticos cercanos se activan.

Entran en acción produciendo más glóbulos blancos para combatir el problema. Esta actividad puede hacer que se inflamen o duelan un poco, lo cual, aunque molesto, es señal de que el sistema inmunológico está funcionando correctamente.

Además, ayudan a prevenir que las infecciones se diseminen a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, si tienes una herida en el pie, los ganglios linfáticos en la ingle estarán atentos a cualquier agente infeccioso que intente llegar más lejos.

¿Cómo mantenerlos saludables?

La buena noticia es que no necesitas hacer nada extraordinario para cuidar tus ganglios linfáticos. Su salud depende en gran parte del bienestar general de tu sistema inmunológico, así que seguir hábitos saludables es clave:

  • Alimentación balanceada: una dieta rica en frutas, verduras, proteínas magras y antioxidantes ayuda al sistema inmunológico a mantenerse fuerte.
  • Hidratación: beber suficiente agua facilita el movimiento de la linfa por el cuerpo.
  • Ejercicio regular: actividades como caminar, nadar o hacer yoga estimulan el flujo linfático.
  • Dormir bien: el descanso es esencial para que el cuerpo repare y regule sus defensas.
  • Evitar el tabaco y el alcohol en exceso: estos pueden debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de enfermedades.

¿Por qué se inflaman los ganglios linfáticos?

Una inflamación en los ganglios linfáticos —también conocida como linfadenopatía— suele ser una respuesta normal del cuerpo ante una infección.

Es común sentirlos hinchados o más duros en el cuello durante un resfriado o una infección de garganta. También pueden inflamarse por infecciones en la piel, infecciones dentales, infecciones de oído o incluso por enfermedades virales como el COVID-19 o la mononucleosis.

Sin embargo, si la inflamación persiste por más de dos semanas, aparece sin razón aparente, es muy dolorosa, o viene acompañada de otros síntomas como fiebre constante, sudores nocturnos o pérdida de peso, es importante consultar al médico.

En raros casos, los ganglios inflamados pueden estar relacionados con enfermedades autoinmunes o algunos tipos de cáncer, como el linfoma.

Señales de que algo no está bien

Aunque los ganglios linfáticos suelen hacer su trabajo de forma silenciosa, hay ciertos síntomas que pueden indicar que algo no anda bien:

  • Hinchazón persistente (más de dos semanas).
  • Dolor al tacto o al mover el área.
  • Enrojecimiento o calor en la piel sobre el ganglio.
  • Ganglios duros o inmóviles.
  • Fiebre sin causa aparente.
  • Sudores nocturnos o escalofríos.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Fatiga constante.
  • Ante cualquiera de estos signos, lo más prudente es acudir a un profesional de la salud para una evaluación.

Los ganglios linfáticos son una parte vital de nuestra defensa natural. Aunque suelen pasar desapercibidos, trabajan día y noche filtrando amenazas y activando respuestas inmunológicas que nos mantienen sanos.

Te puede interesar: ¿Sabes qué es FOMO? La ansiedad de niños y adolescentes por no estar conectados a las redes sociales

Escuchar al cuerpo, adoptar un estilo de vida saludable y prestar atención a señales inusuales es la mejor forma de cuidar estos pequeños pero poderosos aliados.

Porque al final, cuando tus ganglios se inflaman, están hablando. Y tu cuerpo siempre tiene algo importante que decir.

(Artículo elaborado con asistencia de IA)