10 malas costumbres que enferman tu zona íntima

Muchas mujeres reproducen rutinas dañinas sin saber que están afectando directamente el equilibrio de su zona íntima. Lo peor, algunas de estas prácticas vienen disfrazadas de “higiene” o cuidado personal. Aquí te contamos cuáles son esas costumbres que es mejor dejar atrás para evitar infecciones, irritaciones y otros trastornos ginecológicos.

Por Elis Silva Jul 29, 2025- 15:16

Cuidar la salud íntima femenina no debería ser complicado, pero cuando la desinformación abunda, es fácil caer en errores.

La salud íntima femenina merece cuidado, información y, sobre todo, respeto. Muchas veces, lo que se vende como “cuidado extremo” termina siendo la causa de desequilibrios y enfermedades.

Por eso, escuchar al cuerpo, evitar los excesos y adoptar hábitos naturales y saludables puede marcar una enorme diferencia. La clave está en conocerte, informarte y cuidar tu cuerpo con amor y sentido común.

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La vagina es un órgano complejo, sensible y, en muchos sentidos, autosuficiente. Sin embargo, existen hábitos cotidianos que, aunque parecen inofensivos o incluso saludables, pueden alterar su flora natural y abrir la puerta a infecciones como la candidiasis, vaginosis bacteriana, o molestias como irritación y picor. Estos son diez de los más comunes.

  1. Usar duchas vaginales o "lavados internos"
    Pese a lo que muchas creen, la vagina no necesita ser “lavada” por dentro. De hecho, hacerlo puede eliminar bacterias buenas que protegen contra infecciones. El interior de la vagina se limpia solo, y usar duchas vaginales puede alterar su pH natural y provocar más daño que beneficio.
  2. Ropa interior sintética (y demasiado ajustada)
    Las tangas de encaje, los panties de licra o los leggings apretados pueden parecer cómodos o sexis, pero crean un ambiente cálido y húmedo ideal para hongos y bacterias. Lo recomendable es usar ropa interior de algodón, que permite la ventilación y reduce el riesgo de infecciones.
  3. Exceso de higiene o uso de jabones perfumados
    Limpiar la zona íntima más de una vez al día o usar productos perfumados puede parecer higiénico, pero lo cierto es que puede ser agresivo para la piel y las mucosas. Lo mejor es usar solo agua tibia o un jabón neutro específico para higiene íntima, sin fragancias ni químicos.
  4. Dormir con ropa interior
    Durante la noche, es recomendable dejar que la zona respire. Dormir sin ropa interior o con prendas muy sueltas permite que haya ventilación y se evite la humedad acumulada, un caldo de cultivo para microorganismos.
  5. Usar protectores diarios todos los días
    Muchas mujeres los usan “por si acaso”, pero estos productos no dejan transpirar la piel y generan humedad constante. Si no estás en tu periodo, lo mejor es evitarlos o usarlos solo de forma ocasional.
  6. Retener la orina por mucho tiempo
    Aguantar las ganas de orinar por estar ocupada, por comodidad o por evitar baños públicos puede parecer inofensivo, pero hacerlo regularmente favorece infecciones urinarias, que a su vez pueden afectar la salud vaginal.
  7. Depilar en exceso o de forma agresiva
    Eliminar por completo el vello púbico puede dejar la zona más expuesta a roces, bacterias y hongos. El vello cumple una función protectora, y aunque su cuidado es personal, conviene recordar que la depilación extrema puede irritar la piel y provocar microcortes.
  8. No cambiarse después de hacer ejercicio
    Después de entrenar, la ropa deportiva húmeda puede favorecer la proliferación de bacterias y hongos. Cambiarse y ducharse tan pronto como sea posible es una medida básica para prevenir molestias.
  9. Mantener relaciones sexuales sin higiene previa o posterior
    No se trata de rituales largos, sino de lavarse las manos y los genitales antes y después del acto. Esto ayuda a evitar el ingreso de gérmenes externos en una zona especialmente delicada.
  10. Automedicarse o usar remedios caseros sin respaldo médico
    Colocarse yogur, vinagre o ajo en la vagina porque lo viste en redes sociales puede ser muy riesgoso. Muchas mujeres terminan agravando infecciones por seguir consejos sin base científica. Ante cualquier molestia, lo más sensato es consultar con un profesional.

Consejos sencillos para mantener tu vagina saludable

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  • Confía en su poder natural de limpieza
    La vagina se limpia sola. No necesita duchas vaginales ni productos invasivos. Solo lava la vulva (la parte externa) con agua tibia y, si lo deseas, un jabón íntimo suave y sin perfume.
  • Usa ropa interior de algodón
    El algodón permite la transpiración y evita la humedad, reduciendo el riesgo de infecciones. Evita encajes sintéticos y prendas muy ajustadas por tiempos prolongados.
  • Cámbiate después de hacer ejercicio o nadar
    Permanecer con ropa húmeda fomenta la aparición de hongos. Cambia tu ropa interior y ducha lo antes posible tras sudar o nadar.
  • Evita los protectores diarios de uso constante
    Úsalos solo si realmente los necesitas, ya que dificultan la ventilación y retienen humedad.
  • No te automediques
    Ante síntomas como flujo anormal, picor o ardor, consulta con un ginecólogo. No uses remedios caseros ni cremas sin prescripción.
  • Orina después del sexo
    Esto ayuda a eliminar bacterias que podrían haber entrado en la uretra durante la relación sexual, previniendo infecciones urinarias.
  • Cuida tu alimentación e hidratación
    Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y agua, ayuda a mantener un buen equilibrio del pH vaginal. Alimentos como el yogur natural con probióticos pueden beneficiar la flora vaginal.
  • Respeta tu ciclo natural
    No uses productos que “perfumen” tu zona íntima ni intentes cambiar su olor natural. Cada cuerpo tiene su propio equilibrio y aroma.
  • Hazte chequeos ginecológicos regulares
    Visita a tu ginecólogo al menos una vez al año, incluso si no tienes síntomas. La prevención es clave.
  • Escucha a tu cuerpo
    Si algo se siente raro, diferente o molesto, no lo ignores. Tú conoces tu cuerpo mejor que nadie. Confía en tus señales y actúa con responsabilidad.

(Artículo elaborado con asistencia de IA)